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Técnicas - El arte de visualizar - Agosto 2014
El arte de visualizar
La creación de una imagen mental es el puntapié de cualquier proyecto, en todos los aspectos de nuestra vida. Primero hay que desearlo, luego imaginarlo y por último concretarlo. ¿Así de fácil? Una coach nos da las claves para hacer que funciones.
“En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”, decía el físico Albert Einstein.
Imaginar, crear imágenes mentales, visualizar. ¿Por qué es tan poderoso visualizar lo que queremos para nuestra vida? ¿Cómo se pasa de la visualización a la realidad?
Todo tiene que ver con proyectar la realidad que deseamos, las soluciones que necesitamos, los cambios que queremos. La visualización es una técnica que apunta a resultados futuros pero que, a la vez, nos permita a sentirnos bien en el presente. Y lo mejor es que depende únicamente de nuestras propias aspiraciones.
ENTRENAR LA MENTE
En los últimos años surgieron varias propuestas orientadas al trabajo de la visualización. Se convirtió en una técnica utilizada para reducir el estrés, para lograr objetivos de vida y hasta para meditar, entre otras alternativas.
Ahora bien, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de visualizar? Podemos decir que es crear y ver una imagen o una secuencia de hechos a través de la mente. Por medio de su actividad cerebral la persona empieza a proyectar un estado físico o emocional, una situación, un deseo, un plan, una intención que quiere en su vida.
Esta es una manera de entrenar la mente y direccionarla por medio de la escucha interior de nuestros pensamientos y anhelos. Requiere concentración, tranquilidad, imaginación y práctica. Es posible que, en una primera visualización, las imágenes no surjan tan rápidamente, que cueste encontrar la vía de conexión interior y que haya trabas que vienen desde el afuera para poder visualizar con claridad. En estos casos, el ejercicio de esta práctica constante será la solución a la desconcentración y a la falta de retratos mentales.
VER, DESEAR, OBTENER
La visualización provoca resultados que pueden percibirse en la realidad. Ya sea con objetivos cercanos o lejanos, grandes o pequeños, la técnica es un canal para lograrlos y, en definitiva, acercar a la persona al bienestar.
De este modo, es una estrategia para direccionar nuestras vidas hacia el lugar deseado, favoreciendo los cambios necesarios para que esto se produzca y, por consiguiente, mejorando nuestra calidad de vida.
Esta técnica es una actividad creativa, que se potencia con nuestro vuelo propio y que es única en cada ser humano, porque todos podemos visualizar imágenes diferentes, aunque nos estemos imaginando una misma situación.
Las personas que practican la visualización tienen una actitud activa con respecto a su vida y van en busca de desafíos. No esperan que el mundo les provea lo que quieren, sino que son protagonistas de su futuro y comienzan preguntándose qué es lo que desean para imaginarlo y luego concretarlo en el día a día.
Ya sea cuando vivimos una situación alegre, o cuando la imaginamos, nuestro cuerpo genera ciertas sustancias químicas, que nos traen el bienestar físico, por lo que podemos concluir que el beneficio de la visualización y la imaginación es mental y físico.
COMO HACERLO
La visualización debe cumplir ciertos requisitos para conseguir el objetivo deseado.
En primer lugar, es preciso que las imágenes sean lo más exactas posibles, con detalles, colores, formas, olores. Si esto es demasiado complejo al iniciar las visualizaciones, es posible tomar imágenes de revistas, fotos de lugares u objetos y “traspasarlos” a la mente de forma precisa y minuciosa. Una vez que lo logres, pensá cómo eso puede llegar a tu vida de manera concreta: cuáles son las vías por las cuales podrías obtener tus anhelos.
Además, es conveniente que repitas la visualización con frecuencia y, de ser posible, a diario, en un espacio de calma que favorezca la atención de tu mente, aunque sea por unos minutos.
Es fundamental que tu visualización te incluya como parte de la escena. Es decir que si estás creando imágenes mentales de un nuevo departamento, te veas desayunando en tu nuevo hogar, volviendo del trabajo para disfrutar de ese espacio, cenando allí con amigos y disfrutando de tu vivienda.
Por otra parte, la creencia de que lo que estás visualizando se concretará en la realidad es un factor clave. Es esencial que cada uno esté convencido de los beneficios de este procedimiento y de los resultados que obtendrá con su práctica.
Asimismo, es esencial que la visualización presente no solo las imágenes de lo que deseas, sino que también se enfoque en las sensaciones. Esta es la manera de invocar lo que se proyecta, y es una forma de sentir que lo que anhelas ya está sucediendo. Tener hoy las emociones de lo que planeas para el futuro, hace que las circunstancias se pongan en marcha para que obtengas lo que visualizás con tu mente.
UN CAMINO DE BIENESTAR
La visualización es una técnica que requiere práctica para implementarla como un hábito. Así es que lo ideal es comenzar a beneficiarse con ella perfeccionándola por medio de pequeños deseos. Es decir que podemos empezar a visualizar algo pequeño, para pasar luego a algo más grande y realmente significativo para nuestra vida y nuestras proyecciones.
De este modo, visualizar es una manera de entrenar nuestra mente en un camino de bienestar y de autoconocimiento, creando día a día la realidad ideal para cada uno, más allá de los mensajes y creencias impuestos por la sociedad. El poder está en nosotros mismos, nos posiciona protagonistas, y nos hace bucear en lo que realmente queremos para nuestra vida.
LOS ERRORES MÁS COMUNES
Muchas veces creemos que estamos haciendo lo adecuadamente un proceso de visualización, pero caemos en errores que pueden estar demorando nuestros resultados. Por ejemplo:
• Convocamos imágenes negativas. Si queremos visualizar un día laboral positivo las imágenes deben ser tener este foco exclusivamente. Los problemas, inconvenientes, malos entendidos o discusiones laborales deben quedar fuera de nuestros pensamientos.
• En lugar de agradecer, pedimos. Cuando visualizamos, tenemos que situarnos en el estado interior de agradecimiento. Agradecer lo que anhelamos que suceda es una señal de confianza en el proceso, y provoca un pensamiento con la fuerza necesaria para que la visualización se plasme de la realidad.
• Nuestras palabras nos contradicen. Es preciso evitar las contradicciones. Por ejemplo, si queremos tener una pareja y estamos visualizándonos en esta situación, no conviene decir que “no me va bien en el amor” o “ninguna relación me dura”.

PASO A PASO
Todos visualizamos diariamente, a toda hora, pero eso no implica que todo lo que imaginamos se cumple. El proceso de cambio no se produce a niveles superficiales por medio de un simple pensamiento optimista. Implica explorar, descubrir y modificar nuestras actitudes.
• Busca el momento. Elige el horario todos los días en el que puedas concentrarte en tu visualización y meditación sin interrupciones. Sentate cómodo, en un lugar tranquilo, relajado y comenzó a aflojar todos los músculos desde los dedos de los pies, subiendo hasta la cabeza. Si queres, podes poner música suave que pueda ayudarte en la relajación. Contá hacia atrás de diez a uno, relajándose cada vez más a medida que vaya contando.
• Establece un objetivo. En primer lugar pensemos en algo que nos gustaría conseguir, algo que desearíamos tener, realizar o crear. Sugiero comenzar con algo fácil de conseguir y cuya realización sea posible en un futuro inmediato. De este modo no tendremos tantas resistencias y podremos potenciar la sensación de satisfacción en este primer aprendizaje de la visualización.
• Creá una imagen. Visualiza la situación como la deseás. Imaginala exactamente como le gustaría que fuese. Debemos pensar en tiempo presente, como si esta imagen estuviera ocurriendo ahora. Incluí en ella tantos detalles como puedas. Hacé afirmaciones positivas en voz alta o en silencio, acerca de lo imaginado.
• Evocala con frecuencia. Recordá con frecuencia la imagen mental, en los momentos de meditación o espontáneamente, cada vez que le surja la idea a lo largo del día. De este modo, será parte de tu vida, y así se hará más real. Debemos concentrarnos de un modo distendido, sereno. Es muy importante no tensionarse para conseguirlo ni dedicarle demasiada energía, debe ser lo más natural posible, porque esto sino perjudica más que ayudar.
• Creela. Convencete de que ya tenés lo que visualizas. Al creerlo, cambia tu actitud. Ya no tenés pensamientos negativos: estás disfrutando. Cuando te visualices, mirá siempre la meta y no la mitad del camino.
• Hacelo hábito. Un hábito es una actitud voluntaria, consciente y repetitiva, se adquiere por medio de la reiteración de una conducta o por medio del aprendizaje. En cada hábito cooperan la mente y el cuerpo. La mente conduce el acto y el cuerpo lo sigue como un compañero silencioso. Un hábito debe esta guiado por emociones, pensamientos y lenguaje positivo y repetirse conscientemente.
¡Qué visualizar tus deseos se convierta en uno de tus hábitos!

"Si no esta en tus manos cambiar una situación que te produce dolor,
siempre podrás elegir la actitud con la que afrontes una pena" Victor Frankl


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