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Síndrome de la silla vacía: pasar las Fiestas sin un ser querido - Clarin - entre mujeres       

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La Fuerza del Hábito.
Como convertir estos rituales cotidianos en acciones positivas que también, nos alejen de las enfermedades.
Generan seguridad y contención, nos tranquilizan. Algunos son tan mecánicos e inconscientes que podemos incluso desarrollarlos en forma simultánea, como caminar, hablar y trabajar. Pero convertidos en simples actos repetitivos y mecánicos, pueden alterar, incluso nuestra salud.
Para que los hábitos se instalen en nuestra vida, mente y cuerpo trabajan al unísono. “La mente conduce el acto y el cuerpo lo sigue como compañero silencioso”, explica Lucila Guttman, Coaching Ontológico. El problema puede surgir cuando entran en juego las enfermedades, muchas veces generadas por la repetición de rituales que nos lastiman y nos juegan en contra.
Por eso, si queremos comenzar a crear salud, entonces tenemos que comenzar a canalizar nuestra mente inconsciente por medio de algunos hábitos positivos:
• Deben adquirirse sin ningún esfuerzo y dentro de un tiempo determinado.
• Tienen que estar guiados por emociones y pensamientos optimistas.
• Es bueno repetirlos conscientemente, prestando atención cuando lo hacemos.
“Si cultivamos los nuevos hábitos de este modo, éstos condicionan el sistema mente-cuerpo para crear salud y felicidad de manera automática”, sintetiza la especialista.
Si son saludables, estas acciones mecánicas se convierten en un valor agregado para nuestra vida. Tenelo en cuenta.
Asesoramiento: Lucila Guttman. Coaching ontológico de salud y bienestar.

 

 

El síndrome silla vacía: pasar las Fiestas sin un ser querido
¿Cómo celebrar si se siente tristeza por una pérdida? ¿Cómo afrontar este momento con esta ausencia, paradójicamente, tan presente? Consejos para sobrellevar esta situación tan angustiante como difícil.
"No me hago a la idea de que se fue para siempre. La veo riéndose, charlando, estábamos muy unidas", dice Marcela quien perdió a su hermana en un accidente hace pocos días. Llegaron las Fiestas y en la casa hay una silla vacía.
La Navidad y la fiesta de fin de año son momentos en que lo pasado se hace presente. Suele suceder que, cuando nos reunimos año a año con la misma gente, tal vez con la totalidad de la familia, notemos con mucha tristeza la ausencia de alguna persona que falleció, no pudiendo evitar tener un poco de nostalgia. Todos tenemos a alguien que ya no está, alguien con quien ya no compartiremos estos momentos de unión y encuentro. Esto se llama “síndrome de la silla vacía”.
Así, en medio de la alegría y el festejo que supone las reuniones familiares de fin de año o Navidad, no tengamos ganas de reunirnos ni de festejar. El sólo pensar que esa persona querida ya no compartirá la mesa con nosotros, nos entristece. La posibilidad de reunirse con la familia activa el recuerdo de esa persona y nos somete a todo tipo de emociones.
Llanto, rabia, soledad o negación son sentimientos normales y sanos que aparecen cuando una persona nos deja para siempre. Forman parte del proceso sanador de las heridas. No hay una fórmula única para los que han perdido a un ser querido porque cada pérdida es distinta y cada uno muestra, oculta o siente el dolor de diferente forma. Cada quien resuelve el duelo como puede, no hay recetas, cada quien siente la ausencia de manera distinta.
Consejos para aquellos que deciden reunirse
-Expresá y manifestá tu sentir con respecto al familiar “ausente”. Hay que dejar aflorar los sentimientos, sean cuales fueran, incluso la alegría.
-Buscá apoyo en familiares, amigos o terapeutas.
-Establecé nuevos ritos y permití que afloren las emociones: son algunas de las recomendaciones para sobrevivir a las fechas, que tanta gente detesta.
-No abuses de sustancias que “tapen” los sentimientos.
-Reforzá la contención de aquellos que más lo necesiten.
-Apoyate en emociones, palabras y acciones positivas.
-Celebrar, no es olvidar. Es posible recordar con amor el tiempo compartido
No forzar al que no quiere
Lo principal es respetar el estado emocional de cada uno, y aquel que no tiene fuerzas para celebrar, deberá ser respetado en su sentir. Se trata de enfrentar las ausencias como se puede. Si te angustia, te sugiero que no asistas a reuniones donde no desees ir.
Tal vez compartir la mesa con aquellos que están solos, que no tienen familia, o con aquellos que tienen carencias y compartir tu tiempo y tu comida con ellos, puede hacerte bien. Es un acto de amor infinito, que te engrandecerá y te hará renacer espiritual y anímicamente.
LucilaGuttman, coaching ontológico, de salud y bienestar. Tratamientos preventivos y terapéuticos antiestrés.

"Si no esta en tus manos cambiar una situación que te produce dolor,
siempre podrás elegir la actitud con la que afrontes una pena" Victor Frankl


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